Reseñas

  1. El tiempo es compás

    Curioso ser el primer lector de la página que va ?Hacia la boda?. Curioso es el mundo de la literatura, o más bien qué es lo que nosotros estamos haciendo con ese mundo. Me pregunto tras leer esta joya: ¿cuántos libros maravillosos habrá perdidos en la ingente cantidad de novelas que se escriben hoy en día? ¿cómo llegar a ellos sin saber de su existencia? Hemos sido tragados por el consumo, y sin embargo, a esta bestia no le basta con devorarnos a nosotros, pobres humanos débiles, también se lleva con él a una especia de limbo algunas obras que tal vez El Tiempo coloque en su sitio? O tal vez no. Quién sabe aparte de El Tiempo.rnrnPosiblemente esto resulte muy dramático para algunos, pero es que ustedes no han emprendido el camino ?Hacia la Boda?, no han iniciado la senda que conduce a todos los sitios y a ninguno; todas las rutas nos llevan al mismo lugar, por muy diferentes que éstas sean. Una historia fragmentada, narrada por momentos más en la elipsis y en los huecos, más entre letra y letra que en las palabras que resuenan en nuestra cabeza. Es el arte de la sugerencia. Berger compone párrafos sinfónicos, musicaliza la prosa, poetiza en el tiempo. Cuatro palabras (una frase). Punto. Cuatro palabras (otra frase). Punto. Cuatro palabras (otra frase). Punto. Dos palabras. (última frase). Punto.rnrnCreedme, pero catorce palabras de John Berger valen más que novelas enteras. Su valor es sencillamente incalculable. Nunca se había dicho tanto con tan poco. Nunca un susurro tuvo un eco eterno.rnrn?¿Qué haremos antes de la eternidad?rnTomarnos algún tiempo.?

    Publicada el 6 mayo, 2011 Comentar (0)

  2. Estoy contagiado, tengo la nausea

    Hace tiempo que llegué a la conclusión de que los buenos libros se viven más que se leen, la buena literatura no es un simple pasatiempo sino una experiencia más. La Nausea, mejor lo escribo en mayúsculas, LA NAUSEA sin embargo creo que no se puede leer ni se puede vivir, habría que inventar un nuevo verbo que describiese el viaje existencial que supone esta especie de pseudonovela-ensayo con tintes de autoterapia, y un fuerte cariz irónico y crítico. rnrnLa nausea de Sartre no es nada y lo es todo, existe porque está ahí impreso frente a ti, y se lee como un libro normal, se empieza por la primera página y se lee de izquierda a derecha cada línea, y después se salta a la siguiente. Pero una vez que acabas de leerlo o de viajar a través de él, cuando lo tienes entre tus manos ya no es el mismo libro que empezaste; la portada es la misma pero para tus ojos no es así, algo pasa cuando la retina envía la información visual al cerebro y este lo procesa, algo extraño sucede que tu mirada está como transfigurada, el libro parece haberse transformado en una especia de cofre que guarde en él toda una serie de las pesadillas más terribles y los sueños más ansiados; sin embargo lo peor de todo, es que cuando lo abres de nuevo, y vas releyendo algunos fragmentos percibes que hay frases que brotan entre las líneas que están impresas y que te impiden leer lo que había originariamente, uno solo puede ver unas palabras que han nacido en algún lugar ¿de tu cabeza o es que libro está cambiando?, empiezas a dudar de ti mismo: ¿será fruto de mi imaginación? rnrnEntonces lo entiendes todo: estás contagiado, tú también tienes la nausea.

    Publicada el 7 enero, 2011 Comentar (0)

  3. ¿Se puede escribir mejor?

    Imagino que cuando un escritor se sienta delante de su ordenador o se pone ante un papel bolígrafo en mano, le deben venir millones de palabras a la cabeza, todas aquellas que conozca, por lo que lo primero que haría sería ir eliminando todas aquellas que no le sirven, y desde ahí ir tejiendo su obra. Sin embargo, Antonio Muñoz Molina no parece que siga ese procedimiento. Aparte de poseer un vocabulario inagotable, a él le sirven todas y cada una de las palabras que conoce, en un despliegue literario casi sin precedentes.rnrnUna prosa inimitable, de una riqueza inabarcable. Haciendo un ejercicio ya no de detallismo, habría que hablar casi de minimalismo. Su temática esencial sigue centrándose en las dos grandes obsesiones del autor: el tiempo y el amor. El elemento histórico-político está muy presente también, pero su importancia reside en como repercute en los dos temas anteriormente nombrados, son como un apoyo para darle mayor verosimilitud. Lo verdaderamente interesante para mí, es cómo el autor juega con el tiempo y los sentimientos, como relata, o más bien dilata, la sensación de un segundo en diez páginas. Mi único pero son algunos pasajes dialogados, un tanto redichos y demasiado discursistas.rnrnEn fin, una enorme novela. Para leerla con calma, con tiempo, con paciencia… Para deleitarse con ella.

    Publicada el 20 octubre, 2010 Comentar (0)

  4. ¿El absurdo es absurdo?

    Llevo unos cuantos días navegando por internet a la busca de interpretaciones de esta obra, las he leído de todo tipo: que si Godot en realidad es Dios; que si Beckett hace una metáfora sobre las tres grandes preguntas de Kant (¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?); que si lo que cuenta en realidad es la soledad, la desesperanza y la angustia a la que está condenada eternamente el ser el humano; que si es el retrato de la ausencia del sentido de la vida y del existir… rnrnY yo (que debo ser más simple) la única conclusión que he obtenido de esta redundancia de interpretaciones es la siguiente cadena de preguntas: ¿por qué y/o cómo debe ser analizada una obra cuya denominación o género es el absurdo?, ¿por qué ha de ser una cosa y no todas juntas o ninguna?, ¿por qué Beckett no cuenta su perspectiva y el resto del mundo filosofa y se pajea mentalmente con sus magníficas y acertadísimas visiones de Estragón, Vladimir y el esperado Godot?, ¿es un libro para eso precisamente, para que nos comamos la cabeza dándole un sentido?, ¿por qué tenemos que encontrarle sentido a todo en un libro o en cualquier expresión artística, y luego (en general) en nuestras vidas no nos planteamos nada?.rnrnYo me siento absurdo al hablar sobre el teatro absurdo (la misma sensación me sucede con el cine de Luís Buñuel). Estoy convencido que Beckett se debe echar unas buenas risas a costa de las críticas y opiniones vertidas acerca de "Esperando a Godot". Como los personajes, yo esperaré a Godot, a ver si él me cuenta cuál es el secreto de la obra, la verdad sobre ella (si es que la hay…).

    Publicada el 18 diciembre, 2009 Comentar (0)

  5. El personaje es la persona

    No es el género epistolar mi favorito, y sin embargo con esta novela he descubierto que tiene unas posibilidades muy suculentas. Me encanta que la estructura del libro sea temática, es decir, en cada capítulo están agrupadas aquellas cartas relativas a un concepto. De tal forma que se me hace muy amena, y consigue transmitir mejor qué quieren contarnos. Evidentemente, hay un gran número de páginas dedicadas a la biografía personal de Groucho, y si el protagonista no te suscita gran interés, imagino que te puede llevar a cierto cansancio (yo jamás me hubiera puesto a leer el libro si el personaje me hubiera parecido irrelevante). Aunque en este caso, hay que decir que no trata solamente de hablarnos sobre Groucho Marx y cómo era en la "intimidad" con sus familiares y sus amigos más allegados. Lo que distingue a esta novela epistolar es que va más allá del personaje, y consigue hacer el retrato también del mundillo del show business de los años 30, 40 y 50, el ambiente intelectual de la época, la forma tan cercana en la que se trataban los unos a los otros…rnrnClaro, que dicho todo esto, no valdría de nada sino estuviera cada carta rociada del humor, del ingenio, de la ironía y de la sátira de Groucho. Algunos de sus colegas también logran algunas veces esa genial hilaridad, pero en contadas ocasiones alcanzan las cotas logradas por el más grande de los Hermanos Marx. Que es cierto que está obsesivamente preocupado por el dinero y por los impuestos que ha de pagar, que es bastante cínico y un mujeriego de cuidado, que a veces es un tanto presumido… pero también es tan genial que hay que perdonárselo todo por dibujarte en la cara tantas y tantas veces una gran sonrisa.

    Publicada el 2 noviembre, 2009 Comentar (0)

  6. Un guión no es una novela

    No pondré en duda jamás la imaginación e inteligencia de Guillermo del Toro. Todos los que hemos visto "El espinazo del diablo" y "El laberinto del fauno" sabemos que es una de esas personas con un universo exclusivo y personal. Sin embargo, la inmersión en el mundo literario, la considero como un error de altura. Un gran fiasco.rnrnUno no puede atacar una novela como si fuera un guión literario de una película: el guión se escribe para el equipo artístico y técnico, y no deja de ser una herramienta para lo que al final constituye la obra artística, que no es otra cosa que las imágenes en sí, por ello los guiones se escriben con una prosa escueta y parca, dejando todo claro y entendible (de hecho en algunas opiniones anteriores a esta mía, se alaba que parece escrito para que se haga una película o una serie, y eso lejos de ser una virtud, es lo peor que le puede pasar a un libro). Esta novela está escrita así, con una de las peores prosas que me he podido llevar a los ojos, a una altura más baja de aquella saga de libros llamada "Pesadilla" que leía en mi más tierna infancia. No recuerdo una pobreza mayor de recursos literarios en todos los aspectos, incluyendo diálogos. La ambigüedad brilla con luz propia por su absoluta ausencia, por no hablar de algunas de las metáforas más sonrojantes publicadas en la historia de la literatura. Además de la realización de unos personajes carentes de cualquier interés y absolutamente planos.rnrnEn cuanto al manido tema vampiresco, pues me parece muy triste el argumento de que este libro es bueno porque los vampiros vuelven a perseguir la extinción de la humanidad, alejándose al otro extremo de la saga de "Amanecer". La autora de este último lo aborda desde una perspectiva y una clave romántica, y el primero desde el punto de vista de hacer de los vampiros seres más propios de la ciencia-ficción, cosa que me parece interesante pero que naufraga en la forma de contarlo. El hecho de cómo se afronte esa historia no tiene que ser negativo per se. Ambos no son semejantes en nada, excepto en el hecho de que literariamente son deficientes, que no aportan nada de nada y que eso no impedirá que se sigan vendiendo como churros, y que copen las listas de los libros más vendidos. Es tan triste como cierto.

    Publicada el 24 agosto, 2009 Comentar (0)

  7. La excepción, de momento

    Reconozco ciertos prejuicios en mi vida, uno de ellos es Pérez-Reverte. Seguramente el autor español que más libros ha colado en la lista de best-sellers en los últimos años de siglo XX y primeros de siglo XXI. Reputado columnista también, incluso miembro de la Academia. Y sin embargo a mí, nunca me ha gustado. Quizá es por mi afán de llevar la contraria a las mayorías, pero es un autor que literariamente me parece muy flojo. Reconozco que es un hombre culto y que sus libros están muy bien documentados, pero su prosa, su poética no está ni mucho menos a la altura de su éxito. Estoy convencido que el Único Crítico Fiable (es decir, el tiempo) le pondrá en su sitio, y que dentro de 50 años nadie le leerá. Al contrario de los grandes escritores, que a medida que pasa el tiempo su obra va ganando en calidad.rnrnMe puse a leer este libro con la idea de que iba a ser una aventurilla más de los suyas: personajes maniqueos, velocidad de vértigo, escaso detallismo, historia llena de giros inverosímiles y de trampas, mucha paja y poco fondo… Y me encontré con algo totalmente diferente, una novela en las antípodas de lo que había leído anteriormente de Reverte. No sólo ya en la forma de escribir, mucho más relajada y precisa, más ambigua, fijándose en los detalles; también en el fondo, hablándonos del dolor, del amor perdido, del arte como recuperador del pasado, y de sentiemientos buenos y malos… Presta tanta atención a las cosas en las que nunca se había fijado, que lo que esta vez se le olvida es meter algo de acción, contándonos una historia totalmente carente de emoción. Es tan radical el giro que da, que se va hacia el otro extremo. De todas formas, es sin duda dentro de su bibliografía es la gran excepción, se desmarca de cualquiera de sus otras obras, por eso a sus seguidores les ha decepcionado y a mí me parece su mejor libro. rnrnNo obstante, no creo que alcance las cotas narrativas que he leído en los fragmentos de las críticas. Es cierto que hay una madurez y un paso hacia delante, pero tiene que combinar mejor las virtudas que ha demostrado en esta novela con las que tenía en las otras.

    Publicada el 16 julio, 2009 Comentar (0)

  8. El punto de vista

    Me acerqué a este controvertido y renombrado libro habiendo visto la ya la adaptación cinematográfica de Stanley Kubrick. Y aunque no soy capaz ahora de recordar la adaptación de un buen libro al mundo del cine, el recuerdo siempre existe. Por ello achaco a la película parte de culpa del impacto que ha hecho en mí este libro, considerándola como la novela que mejor ha sabido captar el deseo sexual irrefrenable, como también es uno de los mejores ejemplos de cómo contar una historia a través de los ojos, de los oídos, de los sentidos, de las pesadillas y sueños de un personaje. Es decir, una narración con un punto de vista totalmente subjetivo. Y es prodigioso cómo Nabokov ha conseguido hacer de Humbert Humbert uno de los personajes más controvertidos de la historia de la literatura y un personaje único. rnrnNo voy a juzgar la actitud del personaje, no creo que la literatura esté para juzgarla. Evidentemente no comparto los "gustos" de Humbert, y por eso es tan admirable que Nabokov consiga crearme un sentimiento de compasión hacia él. Logra que comprendas los sentimientos del monstruo. Y ahí es donde reside a mi juicio el valor de esta obra y de muchas de las grandes obras de arte de todos los tiempos: llamar la atención, ser controvertido, hablar sobre lo tabú. Además de ello, no hay que olvidar la excelente descripción y crítica que se hace de la sociedad norteamiracana, cómo también es un gran referente de los relatos de viajes y de las roads-movies que se llevan a las pantallas. rnrnTodo un compendio de ingenio, ironía, sensualidad, violencia, picante y atrevimiento. La vida y la muerte, la vejez y la juventud, el amor y el desprecio. Eso sí, no apto para mentes sensibles e intolerantes.

    Publicada el 24 mayo, 2009 Comentar (0)

  9. Novela gráfica melodramática

    Un ejemplo que deja en evidencia a aquellos prejuiciosos que dicen que un cómic (o novela gráfica, como se califica a esta) no puede estar a la altura literariamente de una novela común. Esta obra es un melodrama increíble que debería ser estudiado en las escuelas. Pocas veces he leído una obra que supiera combinar de una manera tan perfecta y precisa momentos de comedia y drama, y que propugna unos valores tremendos sobre la tolerancia, el amor, lo difícil que puede ser para alguien adaptarse a una cultura tan extraña a su persona.rnrnSe puede palpar que la autora ha vivido todo aquello, y por tanto que le está más al alcance que cada viñeta despranda esa veracidad que logra. Sin embargo, no hay que restarle valor a este hecho, pues esta novela gráfica no está para nada contada en clave naturalista, cómo es tradición en este tipo de historias, sino que la autora demuestra su talento narrándola con una estética expresionista y en blanco y negro, que transmite de una forma menos impactante a primer golpe de vista, pero mucho más ambigua y sugerente. No hay ni una sola imagen explícita de muertes o de guerra, y sin embargo te queda clarísimo el infierno que se vivía en ese país.rnrnA parte del tema bélico, la novela se adentra en los territorios de las enormes diferencias culturales entre el mundo de occidente y oriente, las costumbres adquiridas en la infancia y las experiencias de la adolescencia, y luego cómo influye la combinación de ambas en la vida adulta de cada uno. La nostalgia hacia tu lugar de origen (aunque ése no sea el más perfecto), el amor familiar y, por supuesto, la intolerancia son los otros grandes temas que forman todo el entramado clave del conflicto principal de la protagonista.

    Publicada el 16 marzo, 2009 Comentar (2)

  10. Un personaje inolvidable

    Marsé es uno de esos autores que sabe atraparte en su prosa. Uno de esos que imaginando qué va a suceder en las páginas siguientes sigues adelante renegando de que vaya a ser así. Aunque luego lo sea. Es una sensación extraña la que sientes, y sin embargo es curiosamente placentera: Marsé te dice lo que va a pasar, lo escribe, pero tú, lector, reniegas de ello, y logra que luego cuando describa el momento que antes ya te habían adelantado, lo leas como si fuera nuevo o inesperado.rnrnEsto es posible gracias a que tú te conviertes en Pijoaparte. No es que logre transmitir los sentimientos, alegrías y desdichas del personaje. No, no me refiero a eso. Lo que Juan Marsé consigue es que seas Manolo, el Pijoaparte: un murciano que vive en un barrio pobre de Barcelona, un tipo altanero, orgulloso, sabedor de su porte y del magnetismo que desprende, pero también un auténtico romántico. Un personaje que no deja de evolucionar constantemente hasta la última página, a pesar de que está construído de tal forma que su esencia es también su paradoja.rnrnY como gran obra que es encierra tramas distintos tocando también diferentes temas, a parte del amoroso: el sentido de la amistad (la trama de su amigo Bernardo), los celos, las diferencias sociales entre las clases altas y bajas (en aquella época muy pronunciadas), la hipocresía (los amigos de Teresa y ella misma), el cinismo (los Bori), la traición, las fronteras de lo bueno o malo (sin resultar maniqueo)…rnrnUna novela grande. Escrita con la intención de hacernos reír y llorar y sentir, pero también para que reflexionemos sobre cómo nos interrelacionamos, sobre cómo la vida puede cambiar o cambiarnos, o disfrazarse de lo que no es.

    Publicada el 14 marzo, 2009 Comentar (0)

  11. Insoportable y afortunadamente leve

    Al comenzar el libro me quedé estupefacto: una reflexión sobre el eterno retorno de Nietzsche. Marqué con el dedo la página en la que me había detenido, eché un vistazo a la portada: "La insoportable levedad del ser", sí ése era el libro que había empezado a leer; miré la contraportada y leí: "Esta es una extraordinaria historia de amor, o sea de celos, de sexo…". Pues sí, era así, el tipo éste había empezado un libro sobre una supuesta extraordinaria de amor con una reflexión filosófica sobre Nietzsche.rnrnIntenté apartar de mi mente los malos presagios que se habían apoderado de mí. Sin embargo me resultó imposible, pues era eso lo que iba a ser la novela durante las siguientes 300 páginas: reflexiones sobre ciertos temas entrecruzadas de vez en cuando por las idas y venidas de cuatro desdibujados personajes. No entiendo que aportan dramáticamente a la historia las reflexiones de Kundera sobre el kitsch o sobre la literatura o sobre el comunismo (copiando en el modo de hacerlo a Stendahl, pero evidentemente sin el mismo talento y por tanto sin la misma suerte). rnrnY sí, digo las reflexiones de Kundera porque tiene uno de esos defectos que tanto me desagradan: escuchar la voz del autor, no de un narrador omnisiciente o de un personaje de la novela, sino la del propio autor. Y tras saberse hace escaso tiempo que el señor Kundera delató a varios compañeros suyos, no me extraña a cuanto de qué viene todo los discursos que se suelta sobre lo que está bien o mal, o las justificaciones de la rendición a las injusticias del comunismo.rnrnLa novela me parece una especie de híbrido: por una parte, un ensayo de lo más bajo; y por otra, una historia de amor que de haberla escrito Corín Tellado o Barbara Wood no me hubiera sorprendido en absoluto.

    Publicada el 7 marzo, 2009 Comentar (5)

  12. Génesis de la nueva literatura

    A principios del siglo XX en el 102 del Boulevard Haussmann en París la historia de la literatura, su destino empezó a cambiar. En una habitación con las paredes de corcho, un hombre enfermo por el asma, deprimido por la muerte de sus padres y alimentándose sólo a café, fue el encargado de ese cambio. Allí fue donde se forjó "A la búsqueda del tiempo perdido", la novela de las novelas, la gran historia de la literatura, la homérica obra de Marcel Proust.rnrn« Durante mucho tiempo, me acosté temprano. A veces, nada más apagar la vela, los ojos se me cerraban tan deprisa, que tenía tiempo de decirme: me duermo» así comienza "Por el camino de Swann", la primera parte de esa gran saga de novelas. Es conocida sobre todo por el celebérrimo episodio de la magdalena (en la que el narrador y protagonista evoca su infancia gracias al sabor de ese bollo). Pero es mucho más que un simple episodio, es el inicio del viaje a través del tiempo, el cuál transcurre inexorablemente y que nos conduce irremediablemente hacia la revelación final. En este volumen se relata la historia de amor de Odette y Swann, una de las creaciones más populares de Proust. A través de ese personaje, se realiza un profundo y poético análisis sobre el amor: yendo desde el desprecio hasta la pasión, desde el desgarro hasta el olvido, desde la más tierna de las caricias hasta los celos más dolorosos. «¡Y pensar que he perdido los mejores años de mi vida por una mujer que ni siquiera me atraía!» llega a exclamar Swann en una ocasión.

    Publicada el 30 diciembre, 2008 Comentar (1)

  13. Entre el horror y el sadismo

    Sin parecerme esa obra magna sucesora de los grandes clásicos del siglo XIX, creo que tiene momentos de una brillantez muy notable. A ratos es hipnótica, conmovedora y realmente impactante.rnrnSin embargo, le encuentro varios defectos. El primero tiene más que ver con la forma de las que está editada, que me resulta francamente incómoda, pues en un libro de 1000 páginas apenas hay capítulos e incluso puntos a parte (!), y en ningún momento puedes dejar el libro en un punto concreto. Ese problema también está influenciado por la forma de escribir del autor, con frases verdaderamene kilómetricas y párrafos desproporcionadamente inmensos, que te acaban produciendo confusiones y pérdidas del hilo del argumento intentando reconstruir frases. Una cosa es ser complejo, y otra farragoso, algo de lo que peca en multitud de ocasiones. Su otro fallo es que no cumple con las expectativas que generan su prólogo, las 40 ó 50 primeras páginas. Un inicio desgarrador e inolvidable, pero que está muy por encima del resto del libro. Sólo en determinados momentos alcanza ese nivel, y teniendo en cuenta su dimensión sabe a poco.rnrnA pesar de esos fallos, creo que Littell es un escritor a seguir por su gran sentido dramático, describiendo como pocos algunos de los pasajes más terroríficos que recuerdo, provocándome hasta pesadillas. Veremos a ver sus próximas novelas.

    Publicada el 28 diciembre, 2008 Comentar (1)

  14. Decepcionante

    Es la palabra que persiste en mi memoria tras haberlo leído: decepcionante. Sospecho que hay detrás una importante campaña para que el tipo este se convierta en carne de mito en los próximos meses debido a su prematura muerte y a la forma de publicar el libro su editor. Un tipo inteligente (o un poco cínico) este último, ya que ha ido sacando ediciones de muy pocos ejemplares con el fin de que se propague primero la mitificación del libro y la trágica historia de su autor. Siempre pasa igual (ya lo decía Javie Marías hace poco en un artículo), un buen escritor sólo se hace bueno y reconociblea ojos del mundo el día que muere, y si es de forma extraña y/o repentina (en este caso sólo repentina) pues mucho mejor. Hay casos de todo tipo, muchas veces se equivocan (como creo que es en esta ocasión), y otras veces se produce el acierto (¿cuántos habían leído a Bolaño antes de que todos los periódicos dedicaran artículos y artículos a su misteriosa figura? muy poquitos, entre los que yo no me cuento).rnrnEl libro en cuestión, pues no es nada del otro mundo. Supongo que muchos se dejarán impresionar por la exgerada cantidad de páginas que tiene, pero no sé desde cuando más palabras significan más calidad. Vaya solemne estupidez, hay miles de ejemplos en literatura de que el peso "físico" de un libro carece de importancia, solo cito dos que se me vienen ahora a la cabeza: "La muerte en Venecia" de Mann o "El coronel no tiene quién le escriba" de García Márquez. La novela de Larsson abusa del dato, es desproporcianada la cantidad de información inútil que tenemos que leer. Y además que este defecto tiene mucho que ver con otros dos que intenta encubrir bajo ese anteriormente dicho: la incapacidad del autor de describir un paisaje o a una persona, y la falta de metáforas, elipsis y otras figuras retóricas. Sólo se nos describen hechos, actos, de forma profusa pero no detallada. Los personajes actúan continuamente, sólo actúan, no piensa nunca, y se supone que tenemos que sacarnos una imagen de ellos a través de sus acciones, pero estas están un tanto desdibujadas lo que repercute con el mismo efecto en los personajes. La historia en sí tampoco me parece nada del otro mundo, y no entiendo cómo se producen ciertas situaciones a las que se llega de una manera totalmente rocambolesca, a pesar de venir precedidas de un porrón de páginas. rnrnNo he leído sus artículos o crónicas, no sé cuál era su calidad como periodista, pero como autor, como novelista es uno más de tantos. Por supuesto no desperdiciaré mis horas de lectura con lo que me queda de trilogía, no me ha aportado nada. Es un libro que olvidaré pronto y rápido.

    Publicada el 26 diciembre, 2008 Comentar (6)

  15. Tragicómica historia y preciosa prosa

    Me ha cautivado. Así de sencillo. Una vez pasadas las primera página ya estaba inmiscuído y enganchado hasta las trancas de esta opiácea novela. Reconozco que soy un tío al que los detalles más nimios son los que más me apasionan: la historia comienza cuando Watanabe escucha en un aeropuerto "Norwegian wood" de los beatles. Y ya sólo por eso me intereso. Porque me hace recordar al mordisco a la magdalena de "A la búsqueda del tiempo perdido". rnrnDe ahí en adelante, la novela se mueve en un extraño lenguaje sumido en una tragedia palpable, pero con cantidad de diálogos y escenas cómicas. La historia transcurre a finales de los 60 y principios de los 70, y como es lógico, la cultura de entonces está muy presente, símbolos de libertad como los Beatles, como Miles Davis, como los libros del gran Francis Scott Fitzgerald, como Jim Morrison, como las películas porno… son cosas que afectan profundamente a la sociedad de cualquier país, a la forma de concebir el mundo. En cada país tenía sus peculiaridades (veáse en "El jinete polaco" como esa misma época y esos símbolos calaban en España) y en este caso es en Japón. El sexo es un elemento clave también, pues fue una época (también influída por la cultura) en la que su concepción tuvo un vuelco. En definitiva, creo que a través de los pequeños elementos de la historia nos muestran cómo era la convulsa situación vivida y que el movimiento fue evidentemente cultural y no político, puesto que aunque lograron algunos cambios, lo que verdaderamente perdura de toda esa época es la música, el cine y la literatura que se hizo. Uno de los momentos más creativos del siglo XX a nivel general, sino el que más, a nivel mundial.rnrnLos personajes me parecen magníficos en su creación, en su proceso y en su finalización. Todos ellos evolucionan de una forma natural y tienen una influencia decisiva sobre el personaje principal. Todo un logro, no es nada sencillo que en un libro todos los personajes sean imprescindibles para contarnos una historia, si alguno desapareciera tendríamos la sensación de que nos falta alguna pieza para alcanzar a comprender todo el puzle.rnrnToda una joya. Romántica, agridulce, cómica, erótica… una maravilla que nadie debería dejar de leer.

    Publicada el 14 diciembre, 2008 Comentar (0)

  16. Imborrable

    No es una novela que me guste, es una novela que amo. Hay fragmentos que he releído mil veces: el encuentro entre Manuel y Nadia en Nueva York después de unos cuantos años, la noche en la que se coge aquella terrible borrachera, cuando ve el cuadro que da nombre al título del libro por primera vez… Son tantos los momentos espectaculares e imborrables y evocadores que se me hace imposible nombrarlos todos. rnrnEs una auténtica maravilla en cualquier aspecto, es todo lo que se le puede pedir a la literatura: profundidad, entretenimiento, personajes perfectamente desarrollados, humor, drama, amor, el dolor del olvido, el poder del recuerdo… Todo tiene cabida en una historia que se desarrolla en varios lugares y en varios tiempos distintos, pues también de cierta manera es una aventura, una aventura a través del tiempo. Es un viaje continuo hacia delante y hacia atrás por Madrid, Nueva York… y Mágina, sólo el escribirlo, sólo el teclear de ese lugar me provoca multitud de imágenes dibujadas en mi memoria. Porque aunque se visiten grandes urbes del mundo, es allí, en esa sierra, en esa pueblecito de Málaga donde suceden las cosas más hermosas que uno pueda imaginar.rnrnNo sé si me he explicado bien, desde luego no tan bien como lo hace Antonio Múñoz Molina en esta impagable obra, pero espero que os anime un poquito a que leáis y saboreéis y degustéis, como yo lo hice, "El jinete polaco".

    Publicada el 25 octubre, 2008 Comentar (0)

  17. El origen vacuo

    Una novela de ésas que dicen que buscan entretener al lector y lo más que consiguen es aburrirle. Como pretenden ser un mero entretenimiento, a la autora le importa tres narices el cómo escribir la historia. Para que así no podamos criticar la banalidad de las descripciones, la superficialidad de unos personajes archirrepetidos, la vulgaridad de muchas expresiones, la sistemática repetición de los mismos adjetivos… pero en fin, su propósito no es crear una estética prolija y compleja, el propósito de esta señora es contarnos una historia apasionante, una aventura en la que nos mantengan en vilo, en la que la emoción sea máxima… y hay que suponer que esa es la intención, porque es realmente tedioso todo. Lo único por lo que te dejas arrastrar por esta novela es por el hastío más implacable que pocas veces he sufrido.

    Publicada el 26 septiembre, 2008 Comentar (0)

  18. Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma…

    Leer y releer "Veinte poemas y una canción desesperada" significa embarcarte en toda una odisea de emociones y de sensaciones. Nos hablan sobre el amor, sobre sus terribles y sublimes consecuencias, sobre sus contradicciones, sobre los recuerdos que evoca, sobre la angustia que trae consigo y la melancolía que deja tras de sí, sobre la ausencia de la persona amada, sobre la pasión más incendiaria… y todo esto nos llega a través de las imágenes más evocadoras ("Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a veces/ como las huellas de las gaviotas en las playas"), a través de las descripciones más hermosas que se hayan escrito sobre la mujer ("Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,/ te pareces al mundo en tu actitud de entrega."), a través de las metáforas más lindas que jamás se hayan escrito apoyándose en las cosas que nos rodean, en la naturaleza ("Acogedora como un viejo camino./ Te pueblan ecos y voces nostálgicas./ Yo desperté y a veces emigran y huyen/ pájaros que dormían en tu alma.)… Un poemario al que inevitablemente caes una y otra vez.

    Publicada el 25 septiembre, 2008 Comentar (1)

  19. La mujer en la ventana

    A mi gusto el mejor personaje femenino de la historia de la literatura. Es casi imposible no enamorarte de ella en algún punto de la novela, en sus momentos más tristes o más felices, acabarás sucumbiendo a su poder de seducción. Además de esta genuina creación, Flaubert disecciona el amor y todas sus variantes con una sutileza prodigiosa. El amor perdido, el amor despechado, el amor erótico, el despreocupado… son todos ellos tratados con delicadeza y ambigüedad, con escenas realmente imborrables (como la del carruaje que recorre una y otra vez las calles de París, y tras una serie de vueltas, Emma tira por la ventana una carta hecha trizas, o cuando conoce a Adolphe…). Y por supuesto, y por lo que Flaubert se ganó tantos enemigos y quebraderos de cabeza, esas descripciones de la sociedad de la época, en la que fijándose en los detalles más nimios de los burgueses de entonces, nos describe las miserias y las desdichas de esos individuos comidos por las apariencias, por las mentiras, por su hipocresía… Una novela perfecta del inicio al final (éste uno de los inolvidables de la historia) que es el gran precedente, junto a "Rojo y negro" de Stendhal, del realismo, movimiento que desde que se dio en las geniales plumas de Flaubert y Stendhal sigue perdurando en la actualidad, y seguramente siempre habrá quién escriba novelas realistas.

    Publicada el 24 septiembre, 2008 Comentar (5)

  20. Perdedores…

    Cormac McCarthy es de mis autores predilectos, y dentro de su bibliografía "Suttre" es mi libro preferido. Lo es por ese personaje antológico llamado Cornelius Suttre, un ser errante y meditabundo, odiado por el mundo y querido por muchos, un perdedor con todas las de la ley, un borracho, un buen tipo… Es mi libro favorito también porque es un retrato perfecto de la soledad, de la dejadez, de la pobreza, de la inmundicia, del fracaso, del dolor… es un libro que a veces es piadoso hasta la médula, que se embarca en una extraña ternura, y sin embargo lo cruento acaba llevándoselo todo. Con el río siempre presente, Suttre sobrevive y convive con lo desconocido, lo incierto y lo nauseabundo. Un libro que te hará llorar. Un libro tan triste como hermoso.

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