Por:
José Saramago
Título original: Ensaio sobre a cegueira
Publicación: 1995
Editorial:
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| Puntuación:
8.12 de
10 |
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En el medio de una ciudad, delante de un semáforo un conductor, al volante de su vehículo se queda súbita e inesperadamente ciego, pero no se trata de una ceguera cualquiera, en lugar de verlo todo negro, el hombre sin nombre, conocido desde ahora como el primer ciego lo ve todo como si estuviera sumergido en un mar de leche, todo es blanco, impoluto, brillante.
Después de este hombre, la epidemia se va extendiendo y el gobierno, como medida cautelar, aísla a todos los ciegos en un edificio para así evitar contagios. Entre los ciegos encerrados se encuentra el oculista que trató al primer ciego. Con el oculista se encuentra su mujer, la cual finge estar ciega para poder cuidar de su marido.
Ensayo sobre la ceguera nos cuenta la vida en este centro de ciegos y cómo la desesperación, ignorancia y desesperanza sobre lo que está sucediendo se transforman en frustración y violencia enfrentando a unos ciegos con otros.
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La ficha fue creada el 06/08/2009 por
Sorvo
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Reseñas
faulkneriano,
15 de Octubre de 2009, Puntuación: 4
EL PRINCIPIO DEL FIN
Saramago cuajó como gran novelista en los años ochenta: Levantado del suelo, Memorial del Convento, Historia del cerco de Lisboa y, especialmente, su obra maestra, El año de la muerte de Ricardo Reis, una poética e increíblemente jugosa reflexión sobre la literatura, sobre el ser, sobre Portugal y sobre tantas otras cosas. Impuso entonces a un lector atónito su peculiar e inimitable estilo (que, gracias a Dios, siempre ha conservado), moroso, con una peculiar puntuación (bastante copiada) con una cadencia peculiar, sonora y llena de saudade. Dio muestras de despiste con La balsa de piedra (qué pasaría sí la Península Ibérica se desgajara de Europa), con un empeño iberista que le reportó no pocos problemas. De El evangelio según Jesucristo no opino porque no la he leído. Y entonces llegó su Ensayo sobre la ceguera, que se convirtió, de la mano de una editorial poderosa, en un éxito de ventas. Vuelve Saramago al qué pasaría sí
y empieza un poco a perder su condición de escritor portugués comprometido con su tierra (su historia, sus mitos, sus injusticias) y a convertirse en un fabricante de parábolas más o menos afortunadas. Parece que le coge gusto a esta fórmula, cada vez más flotante, desasistida, autónoma de toda referencia temporal y espacial; nada que objetar, si la reflexión resultante es jugosa. Pero, a mi entender, no es el caso: Ensayo sobre la ceguera se convierte en una especie de pesadilla alicorta, llena de referencias escatológicas (la suciedad, la mierda es, decididamente, un problema mayor en el país de los ciegos) y con poco vuelo intelectivo, caprichosa y cerrada sobre sí misma. Lo peor es que la fórmula sigue: qué pasaría si se investigara un nombre cualquiera del registro civil (Todos los nombres); qué pasaría si todo el mundo se negara a votar (Ensayo sobre la lucidez); qué pasaría si la muerte se negara a hacer su trabajo (Las intermitencias de la muerte: un tema éste, por cierto, ya transitado tanto en la literatura como, especialmente, en el cine) Sólo aquellas novelas que se sustraen a este esquema apriorístico (La caverna, y, menos, El hombre duplicado, sobre el muy poco original tema del doble) se salvan de la quema. El interés de sus novelas es decreciente, pese a conservar un estilo robusto, que gira sobre sí mismo adornando una trama un tanto huérfana de contenidos jugosos. A los que valoran Ensayo sobre la ceguera (en la que, sin especial malevolencia por mi parte, cifro el inicio de su decadencia) les animo a leer sus primeras novelas: percibirán diferencias. Qué casualidad: el cine se ha ido a fijar en ésta y no en otra. Por algo será.
9 lectores encuentran interesante este comentario.
Luisfran,
24 de Septiembre de 2009, Puntuación: 10
CIEGOS QUE, VIENDO, NO VEN
Cuando me enteré de que, tras muchos años negándose a ello, José Saramago había decidido que Ensayo sobre la ceguera era merecedora de una versión cinematográfica, me acerqué a una librería y compré la novela. La había leído hace años, cuando era un lector casi en pañales, así que apenas si me acordaba de la misma. Sin embargo, conforme avanzaba mi voraz lectura, las imágenes acudieron, vívidas, a mi memoria: la barbarie humana, las miserias de la humanidad, el pesimismo reflexionado de Saramago que se revestía en una obra bestial, desgarradora, inmortal.
Para muchos la mejor obra de su carrera literaria, la novela relata la historia de una ceguera blanca que se propaga por la ciudad, por el país, por el mundo. Los ciegos, internados en cuarentena o dispersos por la ciudad, se enfrentarán a la voluntad primigenia de la especie humana: la supervivencia. El maestro de Azinhaga nos alerta con esta alegoría de la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron. Saramago reflexiona sobre la sociedad contemporánea, sobre lo contingente de las relaciones sociales, todo ello desde una visión lúcida y, en cierto modo, compasiva. Una obra pesimista con unas pinceladas de esperanza. Una obra, en definitiva, de un maestro de la literatura.
En ocasiones la novela trasciende lo meramente literario para convertirse en una cátedra de filosofía, un libro empedrado de perlas para el recuerdo, de diálogos memorables, de situaciones aterradoras que nos hacen reflexionar hasta la extenuación. Resulta curioso, pero no falta quien resta méritos a este Premio Nobel dada su ideología comunista; de hecho, no faltará quien vea en Ensayo sobre la ceguera una parábola del comunismo, pues la obra también relata la historia del guía que, capaz de ver, muestra el camino correcto a la masa ciega.
Más allá de consideraciones de fondo, cabe decir que el estilo de Saramago alcanza en esta novela cotas insospechadas. No sabemos muy bien dónde tienen lugar los hechos y ni siquiera conocemos los nombres de los protagonistas; tal vez Saramago pretendía con ello dotar a su libro de un carácter universal. Sin embargo, esto hace aún más atractiva la narración del genio portugués, a veces nana infantil, otras veces letanía bíblica. Cerca del realismo mágico y de la ciencia ficción, don José nos brinda un catálago de temas personales, sociales, morales, universales.
Resulta realmente difícil extraer conclusiones de una novela que no pretende alcanzarlas. En Ensayo sobre la ceguera encontramos una visión realista y conmovedora del hombre y su relación con el entorno en calidad de animal. No hay cinismo en ello, sólo sabiduría, años de vida y de experiencia. Ensayo sobre la ceguera merece ser leída y releída, reflexionada durante días.
7 lectores encuentran interesante este comentario.
GoodyAlien,
27 de Septiembre de 2009, Puntuación: 8
EN REALIDAD, UN DURO ENSAYO SOBRE LA CONDICION HUMANA
Ensayo sobre la ceguera, es en realidad un ensayo sobre la condición humana, o en todo caso, ensayo y reflexión sobre la ceguera de la humanidad. En cualquier tiempo y lugar, pues en esto de no ver, no oir y callar en demasiadas circunstancias llevamos milenios de experiencia.
Saramago en su novela aprovecha un planteamiento que me recuerda a la de grandes novelas de CF como Flores para Algernon o Muero por dentro: una situación hipotética cuyo origen en realidad no importa. Lo importante aquí es como reaccionan los personajes, qué sentimientos, qué reflexiones, qué piensan, qué hacen, ante la angustiosa y misteriosa epidemia que amenaza con dejar a toda la humanidad ciega, inmersos permanentemente no en la oscuridad, sino en una luz blanca absoluta que no sirve para iluminar ni sus pensamientos (oscuros), ni sus actos (tenebrosos, macabros, penosos)
Sin llegar a ser totalmente explícito, el resultado es un libro duro, con escenas realmente desesperadas, de una presencia putrefacta y brutal. La imaginación es poderosa, y me resultan mucho mas impactantes estas escenas narradas de forma elegante pero directa, que el excesivo detalle que podemos encontrar en otras obras como las escritas por Palaniuk. Supongo que es la eterna diferencia entre la pornografía y el erotismo.
Además de la propia historia, Saramago sale airoso de un experimento estilístico en la escritura, que en manos menos talentosos habrian llevado a la ruina el libro. Su forma de escribir, se hace al principio rara, te cuesta saber quien ha dicho qué, cuando hay un diálogo o una reflexión de un personaje (todos sin nombre) o un narrador. Pero pronto te acostumbras y no es mas que un recurso que da más personalidad al libro.
Por último, destacar que en una novela llena de tantos personajes y actos oscuros, Saramago deja siempre abierta una puerta a la esperanza, en muchos casos simbolizada por el personaje de la mujer del médico, tan especial en tantos sentidos. Y entre odiosos humanos, siempre queda un lugar para alguien tan entrañable como el perro de las lágrimas. Todos deberíamos tener uno, y todos deberiamos leer Ensayo sobre la ceguera de vez en cuando.
2 lectores encuentran interesante este comentario.
dryaner,
12 de Octubre de 2009, Puntuación: 9
COMO ACTUARÍA LA SOCIEDAD
Mientras todo va según esta sociedad impone, no hay problemas, pero que pasaría si algo alterara a todo el mundo a la vez, ¿como actuaria la sociedad?, la verdad este libro muestra un punto de vista muy esclarecedor sobre como la humanidad puede perder lo que la define, de una forma natural, sin que la gente se de cuenta de como llega a esos instintos primarios de supervivencia por encima de todo.
muy recomendable.
2 lectores encuentran interesante este comentario.
titan85,
14 de Diciembre de 2009, Puntuación: 8
CRUEL PERO SINCERO RELATO DE LA HUMANIDAD
Poniéndote en el lugar de los ciudadanos cegados instantáneamente, ¿quién no intentaría sobrevivir a cualquier precio? ¿quién no lucharía por hacerse un hueco entre los poderosos? ¿quién no aprovecharía la oportunidad para hacer lo que siempre quiso y nunca pudo? Este ensayo relatado de forma exquisita por el ilustre Saramago no solo te introduce en un fascinante pero caótico mundo regido por la ceguera, sino que también te hace reflexionar sobre la humanidad y sus instintos más básicos.
ATENCIÓN, esta opinión contiene
spoiler.
Leer
2 lectores encuentran interesante este comentario.
titirilo,
2 de Marzo de 2010, Puntuación: no han votado
ENSAYO FALLIDO
En mi humilde opinión, uno de los libros más sobrevalorados de la historia.
Si en vez de Saramago en la portada diría Gomez, sería un libro más. Tiene, reconozcámoslo, varios capítulos muy logrados. Además la historia es totalmente atrapante. Pero los personajes son de una apatía y de una cobardía pasmosa. Este tendría que ser, cómo su título lo dice, un ensayo sobre que ocurriría sí se desata una ceguera a nivel mundial. Yo entiendo que es una metáfora, y que lo que busca Saramago es demostrar hasta dónde puede llegar el ser humano en situaciones límites.
Y es precisamente ahí donde el libro falla, ya que de ninguna manera creo que las personas se comportarían así, por lo que la historia se desinfla totalmente, al menos para mí.
Ni hablemos sobre la violacón masiva, de lo peor que leí. Morbo, crueldad y marketing del peor.
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spade,
23 de Marzo de 2010, Puntuación: 9
LA LÓGICA DEL SUEÑO
Hay autores que dominan la "lógica del sueño": es decir, son capaces de contarnos sus pesadillas sin causar bostezo, intrigándonos, haciéndonos partícipes de ese sueño como si fuera nuestro, como cuando recordamos lo que hemos soñado al despertar. Y Saramago es uno de ellos, sobre todo en libros como este. Acongoja, emociona y hace vibrar. Es, pues, una puerta abierta a nuestro inconsciente colectivo sin caer en fábulas ramplonas ni en mensajes facilones. Estremece y hace pensar, y eso, hoy en día, es tanto que esta novela no debería faltar en cualquier lector que quiera navegar por los procelosos mares de la literatura.
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Opiz,
22 de Abril de 2010, Puntuación: no han votado
TEMA YA TRATADO
Comence a leerlo, pero el tema a las cuatro páginas me recordo a La Peste de Camus y ya no pude continuar, pues no hacia más que comparar ambas novelas y la de Camus salia ganando. No me desmerece Saramago, pero con esta novela no he podido continuar.
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msh4,
13 de Mayo de 2010, Puntuación: no han votado
BUENO
El libro me gustó, por su dureza, su crueldad y la congoja que despierta en varios de los episodios que narra. Realmente no te deja indiferente. Creo que es de aquellos libros que te hacen pensar y reflexionar cada vez que los cierras y asimilas lo acaban de percibibir tus neuronas. Decir en contra por ello que también creo que es de aquellos libros que si por un descuido una bocanada de aire hace que sin darte cuenta se pasan diez hojas de golpe, no creo que el lector lo percibiera, pues resulta un poco repetitivo o demasiado denso en sus exposiciones.
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zoydberg,
26 de Junio de 2010, Puntuación: 10
GENIAL
Duro. Esclarecedor de la ruindad y vileza humanas así como de la bondad, la humanidad y la generosidad sin límites. Magistralmente escrito. Un libro que perfora sin piedad todas las barreras que te separan de tu conciencia, de tus instintos más primitivos.
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Onmyway,
28 de Julio de 2010, Puntuación: no han votado
¿FRAUDE? ¿O SIMPLE REESCRITURA?
El talento de Saramago está fuera de toda duda posible, sobre todo por sus primeras novelas. Esta, para mi gusto, es una reescritura de "El día de los Trífidos" de 1951 nada menos. Un clásico del mundo de la ciencia ficción donde ya se abordan las consecuencias de una humanidad ciega, aunque, claro está, desde una perspectiva imaginaria y más lejana. Pues pese a que la pluma prodigiosa de Saramago la maquilla, el argumento es paralelo, sino idéntico.
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armadem
, 18 de Agosto de 2010
La calidad de una obra literaria no depende de la originalidad de su argumento, en la historia de la literatura aparecen obras maestras que son versiones de otras historia, la historia de la literatura es un largo listado de reescrituras, porque la literatura no se limita a contar un argumento, va más allá, propone experiencias estéticas con el lenguaje, profundiza en aquello que es propio a todo ser humano, desde un estilo y una óptica propia. Se pueden citar muchos ejemplos, uno emblemático es el Ulisis de Joyce, del cual no se puede decir que es una vil copia de la Odisea.
bowman2,
23 de Agosto de 2010, Puntuación: 7
MUY BUENO PERO DURILLO DE LEER
Lo mejor del libro es que está muy bien escrito, eso se nota en cada frase. Ningún cliché, impredecible, personajes que parecen reales... A destacar la presencia del narrador y la vis cómica que le echa a los ciegos en situaciones dramáticas. A pesar de eso se me ha hecho algo pesado por tres razones: a) está escrito todo seguido, sin puntos y a parte ni separaciones en los diálogos, b) la dureza del relato y c) es algo repetitivo, la historia no avanza (aunque también es verdad que el libro va de las personas llevadas al límite, y el porqué no tiene demasiada importancia).
1 lectores encuentran interesante este comentario.