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Tengo el síndrome de Tourette. Las palabras salen arrollándose, incontrolables, y las manos no pueden evitar tocar impulsiva y compulsivamente todo lo que tengan cerca. Es el sino de Lionel Essrog, criado en un orfanato y que, junto con sus tres amigos de la infancia, trabaja para un mafiosillo local, Frank Minna, en una agencia ilegal de detectives. El asesinato de Frank le obligará a sumergirse en la trama, compleja y llena de sombras, de relaciones, amenazas y favores que conforman el Brooklin que él creía conocer tan bien y donde nadie es lo que parece. Huérfanos de Brooklin supera con creces lo que podríamos considerar una novela negra, subvierte el género y le confiere nuevos matices hasta lograr un texto sumamente original.
En parte novela de detectives y en parte fantasía literaria, Huérfanos de Brooklin compagina magistralmente una bella prosa y una trama absorbente. (The Wall Street Journal)
Otro gran divertimento de Lethem, uno de los narradores contemporáneos más inspirados y que asume mayores riesgos. No se pierdan esta novela. (Kirkuk Reviews.)
La mejor novela del año. Absolutamente original y honradamente conmovedora. (Esquire.)
Categoría:
Ficción > Literatura siglo XX
mafia(26)
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La ficha fue creada el 30/01/2009 por
Holden000
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artic,
13 de Marzo de 2010, Puntuación: 7
EL SÍNDROME DE LA SINCERIDAD
Lo he leído gracias a la recomendación que de él hizo Quim Monzó (diagnosticado de síndrome de Tourette) en L'hora del lector, el programa de Canal 33 sobre literatura. Es un relato poco usual en un principio gracias a la particularidad del protagonista, Lionel Essrog, quien no puede dejar de decir constantemente lo que le pasa por la cabeza ni realizar acciones de modo compulsivo.
Los mejores momentos del libro los proporciona esa particular manera de conducirse: me ha llamado mucho la atención la asociación que hace del chiste de Frank Minna sobre el Dalai Lama para seguir la pista del hermano budista y me ha parecido muy bueno el momento en el que no puede contener el deseo de golpear el hombro a todos los jefes de la yakuza japonesa. Sin embargo, el libro no es (o al menos creo que no pretende serlo) un relato cómico que quiere explotar a un freak para deleite de cualquier lector, ya que todo se narra desde el punto de vista de Lionel y se llega a entender su forma de entender el mundo y su doble orfandad (la real y la que le provoca el síndrome).
Si he de encontrar un fallo al libro ha de ser que tal vez la traducción haya sido un poco blanda, ya que en un Tourette tengo entendido que los insultos son más escabrosos que los que aparecen en el libro. Por eso Lionel parece más un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) que un Tourette, ya que no llega a ser del todo hiriente y en muchos casos vive atenazado por el deseo de reprimir lo que dice y la compulsión por la repetición y la simetría como forma de compensar y arreglar ese caos, hechos más consonantes con un TOC.
Corre la noticia por Internet de que Edward Norton pretende adaptar la novela al cine. El resultado puede ser bueno si no se acaba convirtiendo en una comedia burda que pretende explotar el síndrome en sí mismo, no la historia que hay detrás. Que alguien con incapacidad para reprimirse haga de Philip Marlowe tiene su atractivo, puede aportar algo: un distanciamiento suficiente como para mostrar que los llamados normales y sus maquinaciones ocultas son igual (o más) enfermos que aquellos que se muestran tal y como son. Tal vez para eso se les recubre a estos últimos con la etiqueta de locos o engendros.
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