Nos encontramos ante un éxito de ventas juvenil, una novela engendrada para ser vendida al peso y ser devorada en pocos días, favoreciendo las típicas segundas y terceras partes.
No suelo leer bestsellers, aunque reconozco que con esta manía irracional corro el riesgo de perderme auténticas joyas. Sin embargo, caí en la tentación con “Los juegos del hambre” (2008) debido a que reunía varios temas que siempre me han gustado. Es un libro de ciencia ficción, más concretamente una distopía. Por otro lado las opiniones que circulan por las redes son alentadoras, en ocasiones extraordinarias. Así que me sentí obligado por curiosear.
Valga recordar que se la considera una novela juvenil, aunque creo que se equivoca aquel librero que la ubique en dicha estantería. Cierto es que los protagonistas son jóvenes de 12 a 18 años, pero apenas conservan similitudes con los adolescentes de hoy en día. Los personajes luchan por sobrevivir, y a la vez se preocupan por aquellos que han dejado en su hogar. Estamos hablando de asuntos demasiado alejados de las típicas preocupaciones juveniles.
El libro, sin ser extraordinario y sin merecer en el aspecto literario el éxito de ventas que goza, se caracteriza por un ritmo ágil y un argumento sencillo. Los personajes están dibujados en su justa medida, aunque tampoco hace falta complicarse más. Sólo la protagonista disfruta de cierto énfasis, especialmente recalcado por la narración en primera persona. Estos tres factores hacen que al lector le sea fácil devorar el ritmo.
El contrapunto negativo es la nula originalidad en la historia. Suzanne Collins parece haber mamado de “La larga marcha” de Stephen King o “Battle Royal” de Koushun Takami. La distopía es la excusa para situar el mundo inventado en el cual tampoco se ha complicado. Nada que ver con una distopía del nivel de Huxley o George Orwell (tal y como nos venden). Además, cansa en exceso los supuestos líos amorosos que se mezclan, recordando cierta tendencia de “Crepúsculo”.
Mención aparte la crítica que hace Collins a los medios de comunicación, centrándose en los conocidos “reality shows”. Aunque el tema no es nuevo si es de agradecer por el poco trato que se le ha dado, y la distopía es perfecta para recalcar la crudeza del tema.
Aunque he pasado un momento entretenido leyendo “Los juegos del hambre”, he terminado con la sensación de quedarme vacío e indiferente con aquello que he leído. Incluso tengo la sensación que el libro ha sido escrito para facilitar su adaptación a la gran pantalla. ¿Que tal estará la película?
Si quieres saber más, visita mi blog:
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Totalmente de acuerdo contigo Marc. Y no sé como te sentirás ahora que han sacado la peli y ha sido el mayor taquillazo en la historia de Estados Unidos en el primer fin de semana. De todas formas, ¿crees que vale la pena que lea el resto de la triolgía? Porque me han dicho que el tercer libro es más flojo. En fin, gracias por tu crítica, muy acertada.
Hola Patrick. francamente, el asunto de la película no me afecta demasiado (tampoco iré al cine, esperaré verla desde mi sofá). En cuanto a leer la trilogía, no soy nadie para recomendarlo o no. Creo que todo se limita a una cuestión de prioridades. Si tu lista de libros pendientes es larga, busca en ella. Si en cambio consideras que tienes mono de seguir la historia pues adelante. Yo considero que con el primer libro ya está todo explicado, y los cabos sueltos que deja son meras excusas para segundas y terceras partes.
ok, merci. Lista de libros no tengo, siempre hay algo que leer, y ahora con Sant Jordi habrá mucho más.