Reseña del libro

JUEGO DE TRONOS (CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO #1)

JUEGO DE TRONOS (CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO #1)

Publicada por Hamlet
el 31 agosto, 2011
con puntuación:

Recientemente, he acabado la lectura de esta primera entrega de la macro-saga Canción de Fuego y Hielo titulada, muy acertadamente, Juego de Tronos y lo cierto es que me ha gustado bastante. Todo lo que había oído respecto a su alto grado de entretenimiento, su construcción notable de personajes, sus bien perfilados diálogos, y lo sorprendente e inesperados de algunos de sus giros narrativos, se ha visto cumplido sobradamente. No obstante, eso no significa que me haya parecido una obra excelente como prometían algunos comentarios que he leído y oído. Sobresaliente, quizás sí, pero sólo en el sentido de destacada en un género que por desgracia abunda en obras mediocres y adocenadas, entretenidas pero con poco interés, ni literario ni de ningún otro tipo. A lo que me vengo a referir es que Juego de Tronos, aún con sus muchísimos méritos, no me parece la más grande de las obras que ha dado el género de la fantasía heroica como muchos defienden. No sé en que lugar la pondría pero desde luego la primera seguro que no. En primer lugar, porque no me parece una obra tan original como se ha llegado a decir, aunque si esté bien construida y sea implacablemente eficaz a la hora de enganchar al lector a su historia y sus personajes. Sinceramente pienso que George R. Martin no innova en absoluto cuando crea una historia de intrigas, complots, y enfrentamientos, sutiles y/o directos, entre Casas y Señores feudales, algo que ya se había visto incluso en el terreno de la ciencia-ficción como es el caso de DUNE. Ni hablemos de lo que han dado de sí las intrigas cortesanas, o similares, en géneros como la novela histórica o en las series televisivas, por poner un ejemplo de un mundo que Martin conoce muy bien. YO CLAUDIO en ese sentido sería un claro exponente de logro en los dos ámbitos, literario y televisivo, con el que Juego de Tronos guarda alguna que otra sutil semejanza. De hecho, siendo el tema de la lucha por el poder, y sus insospechadas consecuencias, algo tan viejo como la humanidad misma sería sorprendente afirmar que Martín nos presenta en su Juego de Tronos (más claro agua) algo novedoso en este planteamiento. Tampoco resulta tremendamente original en la creación de personajes. Incluso mucho de ellos, aunque bien definidos y empleados, no dejan de ser ciertamente arquetípicos (el honorable Ben, los sibilinos Meñique y Varys, el caprichoso e insoportable Joffrey,? Robert, Robb, Jaime Lannister, Catelyn, Joffrey, Sansa?). No obstante, debe reconocérsele y aplaudirle la creación de personajes más interesantes, marginales y atípicos, como el enano Tyrion, el impedido Bran o la rebelde y masculina Arya (que encuentran algunos precedentes en Claudio, el emperador tartamudo, en el caso de los dos primeros o Juana de Arco en el de la segunda, por poner sólo unos ejemplos); no tanto así Jon Nieve que, pese a la marginalidad que le confiere su condición de bastardo y Guardia de la Noche, linda más en lo tópico y estereotipado. Y que nadie vaya a malinterpretarme. Pienso que Martin ha creado un buen puñado de personajes, bien perfilados y definidos, atractivos o interesantes en un sentido u otro, bien orquestados entre sí, que pretenden no ser planos o lo menos planos posible, y aderezados con un historial personal que les confiere solidez y coherencia. Algunos incluso evolucionan (Daenerys, por ejemplo) o tienen potencial para evolucionar según los trata la realidad (Sansa p. ej,) y estos, acertadamente, son los más jóvenes con una personalidad más permeable. Es decir que no pongo en duda que todos ellos tienen suficientes elementos para hacer las delicias de muchos lectores, sean o no amantes del género. Al Cesar lo que es del Cesar?pero sólo lo que es del Cesar.rnSiguiendo con mi argumentación de por qué no me parece una obra excelente, diré que en segundo lugar porque su estilo literario es correcto pero vulgar y mediocre o, en otra palabra, oficioso. No digo que George Martin escriba mal, que ya me gustaría a mí escribir como él, sino que digo que no es un gran literato o estilista que sí un buen narrador, que no son dos cosas incompatibles. Es muy significativo la procedencia y/o relación de Martin con el mundo de las teleseries, hasta el punto que su escritura me parece claramente producto de ella. Su forma de escribir es ágil (a veces demasiado atropellada), sencilla, entendedora, pero no muy inspirada ni talentosa. Se notan sus carencias a la hora de definir el sentir de sus personajes o de establecer metáforas en las descripciones. Pese a contar con unos personajes interesantes, está claro que no puede llegar al grado de sutilidad y sensibilidad en su definición de un Hesse, Dostoyevski, Conrad, etc. Y pienso que es en gran medida por sus carencias estilísticas, por su incapacidad para matizar, para ir más allá de lo obvio, perceptible y entendible por la mayoría. Por contra, muestra un gran dominio de los tempos narrativos, de la narración coral y, sobretodo, siempre sabe concluir sus capítulos con alguna frase o incidente que, como buen conocedor de lo folletinesco y serial, anima de forma casi obligatoria a leer más. Es decir que, si habláramos de cine, Martin sería más cercano al concepto de artesano que al de autor, reconociendo plenamente el talento y habilidad de los primeros, ya que ninguno de los dos conceptos es bueno ni malo de por sí, habiendo buenos y malos artesanos, y buenos y malos autores. Al Cesar lo que es del Cesar?pero sólo lo que es del Cesar. rnPor supuesto que hay muchas más cosas a comentar, y bien positivas, porque el libro da para sí, por ejemplo el uso de algún o algunos ?Mc Guffin?s? literarios y tantas otras cosas, pero tampoco quiero eternizar mi reseña. Tan sólo decir que en términos generales la novela me ha gustado mucho. Me ha gustado su crudeza, su naturalidad a la hora de reflejar el sexo y la violencia, en muchas de sus variantes, como elementos a la orden del día en cualquier sociedad humana, su participación del espíritu de incertidumbre que rige la tómbola de la vida, que no entiende de buenos ni malos, y en definitiva su realismo y verosimilitud en un género, como es el de la fantasía heroica, que a veces tiende al desvarío descontrolado. Al Cesar lo que es del Cesar.rnrnHamlet (www.sopadelibros.com)

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