Entrelectores / Blog / la-flor-purpura

La flor púrpura

07/10/2018

Opinión

Hay novelas de las que no se sale indemne y que se te quedan dentro, imborrables. Te acompañan durante días, incluso después de haberlas terminado. La Flor Púrpura, de Chimamanda Ngozi Adichie (Editorial Penguin Random House), es una de ellas.  

 

 

 

Auténtica, impactante, tierna, impetuosa, valiente, asombrosa, conmovedora, desconcertante y única. Lo mismo que no podríamos elegir un único adjetivo para definir esta novela, tampoco podríamos decantarnos por un personaje favorito porque todos, con sus aristas y sus vértices, nos atrapan y nos guían por la ciudad de Enugu, en Nigeria, a través de su día a día .

 

 

 

La protagonista, Kambili, es una chica de quince años. Vive con su hermano y sus padres en una maravillosa casa, estudia en un colegio elitista y vive una vida privilegiada. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y su vida no sólo tiene luces, sino muchas sombras. Su padre, un poderoso hombre de negocios, tiene una doble cara. Filántropo por sus obras de caridad, respetado en su faceta profesional y entre la población de Enugu, es también un fanático católico que alienta expectativas de cariño imposibles de cumplir y que somete a su familia a un maltrato psicológico y físico continuado.

 

 

 

Cuando los dos hermanos visitan durante unos días a su cariñosa y atrevida tía Ifeoma en su humilde vivienda, descubren un mundo totalmente nuevo: amor sin castigos, comprensión, apoyo, luz, color, debates interminables alrededor de las comidas, risas, aceptación de la diferencia de opiniones…en definitiva, un hogar. Al regresar a su casa, transformados por la libertad conquistada, la tensión familiar crece de forma alarmante.

 

 

 

La flor púrpura habla también del desconcierto que sobreviene en la adolescencia, del primer amor, de los problemas de la educación en Nigeria, de la corrupción, de la doble vara de medir de algunas personas y de la propia sociedad...y mucho, mucho más.