Entrelectores / Blog / malentendido-en-moscu

Malentendido en Moscú

25/09/2018

Opinión

Malentendido en Moscú (de la editorial Navona_Impactos), es un libro atractivo, no solamente por el título o porque la autora nos sugiera un respecto y admiración absolutas. Tiene una portada muy pop que nos encanta. En ella, aparecen unos labios de mujer que están fumando, y se intuye que detrás hay alguien que es fuerte, dueña de su tiempo y su destino. Como su autora. Simone de Beauvoir no necesita presentación. Filósofa existencialista y adalid del feminismo de su época ha vivido siempre en terreno de hombres, haciéndose valer y demostrando que mujeres y hombres somos iguales y, como tales, tenemos que ser tratados. 

 

Nicole y André forman una pareja de profesores franceses jubilados que viajan a Moscú para visitar a Masha, hija del primer matrimonio de André. A través de sus pensamientos y sus reflexiones van dejando constancia de la distancia que existe entre ellos, sus miedos, su crisis de pareja, su sentimiento de fracaso. En realidad, todo se ciñe a la crisis identitaria que viven estos personajes y cómo la falta de comunicación lleva a interpretaciones erróneas, decepciones inconfesas o rencores desproporcionados. Dos puntos de vista a los que el lector acude como testigo prvilegiado, y se convierte en observador de un punto de vista masculino y un punto de vista femenino.

 

Simone de Beauvoir y Sartre estuvieron varias veces en la Unión Soviética en la década de los 60, invitados por escritores rusos. Es este también un homenaje a esos viajes juntos con una ideología común. Sin embargo, es un testimonio crítico a la situación cultural de la Unión Soviética y su política exterior, a la ausencia de un ideal socialista puro.

 

El existencialismo rezuma en cada esquina. Maravilloso: “¿Dónde, soy yo? Todas las mañanas, antes incluso de abrir los ojos, reconocía su cama, su habitación. Pero a veces, cuando dormía por la tarde, sentía al despertar ese estupor pueril: ¿por qué soy yo? Como si su conciencia, emergiendo anónimamente de la noche, dudara antes de reencarnarse.” “En París nos une una red de hábitos tan tupida que no deja lugar a ninguna pregunta. Pero bajo ese caparazón, ¿qué queda entre nosotros de verdadero y de vivo? Saber lo que él es para mí no me dice lo que soy yo para él”.

 

Reconoce que, no es fácil ser feminista en la práctica , por mucho que una decida serlo en la teoría. : “Dio clases y militó en movimientos feministas. Pero como las otras - esas otras que no le gustaban- se dejó absorber por su marido, su hijo, su hogar.”

 

El tiempo pasa lento en la novela, consiguiendo transmitir el cansancio de la senectud, los planes que cambian, las cosas que nos gustaban y que ahora nos hartan.

 

La sensibilidad es otra de las características del relato: cada sensación, cada pequeño gesto y movimiento desprende suavidad, dulzura, violencia…Pero sin alzar la voz, sin cambiar nuestro estado de recepción. “El placer violento, inesperado que le daba a veces un reflejo sobre un techo de pizarra, el color de un cielo, se adueñaba de ella al salir de casa tan temprano.”

 

¡Nos ha encantado!