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Milos Milos 26/5/17 a las 13:27

Reseña "Memorias de una vaca" del libro MEMORIAS DE UNA VACA

Reseña de “Memorias de una vaca” de Bernardo Atxaga. Memorias de una vaca es la sabiduría de las vivencias de una vaca a lo largo de cincuenta años ¿Qué puede uno esperarse? ¿Monotonía, comodidad e ignorancia? Nada de eso, este libro es un llamamiento a la libertad, al despertar social, a romper con lo establecido y al uso de la razón y la comunicación como vehículo de entendimiento. Mo es una vaca que nace en una granja del valle de Balanzategui, en los años inmediatamente posteriores al fin de la Guerra Civil española. Allí disfruta de una infancia tranquila, rodeada de todo tipo de comodidades, sin sobresaltos y de compañeras igual de corrientes. Pero, ya desde el principio, un personaje discordante, La Vache Qui Rit, hace que se cuestione la falsa felicidad de su entorno y su propia razón de ser, descubriendo que “la vida es mucho más que pastar, creérselo todo y echarse a dormir”. La vida es libertad, pero muchas “personas” viven presas de su ignorancia, porque no tienen el coraje de atravesar el desierto que les separa del ser libres. Para algunos, como la encantadora monja de la historia, Bernadette, este desierto es el matrimonio, pero muchos otros desconocen la realidad en la que viven, la realidad que los reprime, ya que despertar requiere un gran esfuerzo, no tanto físico, sino mental. Mo es perfectamente consciente, por lo que, aun llevando una plácida vida no se siente feliz. Al utilizar su inteligencia se sentirá sola e incomprendida y esta soledad se traducirá en aburrimiento, del que florecerá su instinto más creativo. Pero ella lo verá más como un castigo, el precio a pagar para reconciliarse consigo misma. Tras recorrer este camino, el despertar se producirá junto a los restos del avión caído, metáfora de la falsa libertad en la que vivía. Criticable es la propia arrogancia de Mo en este momento, puesto que, aunque ella así lo sienta, en ningún momento es superior a sus compañeras. El ejercicio de la razón es una capacidad que todas las personas llevamos dentro, por lo que, en lugar de considerar a sus iguales o al resto del género animal como inferiores, podría abogar por la necesidad de despertar de la enajenación y compartir sus saberes. Pero esa es otra historia. Pese a que los personajes aparezcan caricaturizados, a través de apelativos y sin mayores descripciones, una de las principales moralejas de estas memorias es la inexistencia de los roles sociales. Pocas palabras bastan para quien está leyendo pueda caracterizar al Cuchillos, a los dentudos, al Pesado o a la Cabezona y, sin embargo, se aboga por ese potencial emancipador que todos/as llevamos dentro. Así, una vaca puede ser jabalí y una astilla negra, medio chamuscada, puede prender un fuego de vivos colores. En nuestro interior tenemos la capacidad de ser quien queramos ser y esta reflexión es de gran importancia en la adolescencia. Al igual que en la vida real, en esta alegoría nada es lo que aparenta ser. Ni la granja en la que nace Mo es una explotación agrícola, ni el Encorvado anda torcido, ni la Vache que Rit es precisamente risueña, ni la realidad que nos rodea es tan simple como podamos creer. Solo a través del ejercicio de la razón y la comunicación en sociedad podremos desenredar la maraña inextricable que nos rodea. Destacable en la obra es la figura de El Pesado, cuyo origen todavía es un misterio. Me aventuro al definirlo como la voz de los progenitores de Mo. Alguien que siempre ha estado a su lado, apoyándola y dándole buenos consejos. Como la mayor parte de los adolescentes, la joven Mo se refiere a él como sabihondo, demasiado responsable y que nunca la deja en paz. Sin embargo, esta representación evoluciona, llegando a apreciar su fidelidad, buenos consejos y apoyo a lo largo de su vida. Original es el estilo de este libro, en el que Atxaga, Mo o la Rueda de los Secretos nos adelantan acontecimientos desde el principio, pero sin desvelarnos lo importante: cómo se desarrolla la trama. Al igual que funciona la mente, el discurso no es lineal, sino que las anécdotas se entremezclan, se adelanta y se retrocede, se hacen rodeos y se desordena la información. Aun así, nos mantenemos enganchados hasta el final, porque queremos saber cómo sucedieron los hechos y las esperadas revelaciones, por ejemplo, las del valle de Balanzategui se producen al unísono para Mo, Gafas Verdes y el lector/a. El que “quiera saber enseguida todo, que abra el libro por el otro lado”, aunque en este caso no le dará resultado. El humor y el uso de un lenguaje coloquial amenizan la lectura y suavizan la dureza de algunos sucesos, del contexto y la dificultad de seguir el pensamiento lógico. Del mismo modo, las divertidísimas anécdotas que nos narra Mo sirven para romper y aligerar el discurso o para ejemplificar sentimientos, véase, por ejemplo, el chico que se caló de estiércol en el couvent, el Repartidor del tiempo y la edad de los animales, la vuelta de tuerca del pasaje de la Torre de Babel, o la buena siesta que se pegó Eutropio en la marmita, entre otros. Igual de divertidos son la mezcla de francés-español entre Mo y su monja favorita, la apropiación de expresiones populares y el uso de metáforas visuales tan simples y tan directas como: “cada vez que me acuerdo de ellos, junto saliva en la boca y escupo. Eso es todo, con ese resumen basta” ¿Qué más se puede decir? Debido a su trasfondo y a las características de su estilo, Memorias de una vaca es una obra perfecta para acercar al lector adolescente a la lectura y un instrumento adecuado para tratar temáticas como el autoconcepto, la emancipación, el empoderamiento individual, la importancia del lenguaje en la sociedad e, incluso, la dicotomía entre tradición y maltrato animal y el contexto de represión social durante la Guerra Civil y los años de la dictadura franquista desde una óptica original y en primera persona. Como actividades para trabajar el libro, propondría como trabajo trimestral que los/as estudiantes realizasen un esfuerzo individual de reflexión y autoconocimiento y escribiesen sus memorias hasta la adolescencia, incluyendo anécdotas, personas y sucesos más destacables. En clase me parecería interesante establecer un ejercicio de reflexión colectiva sobre la madurez, la diferenciación entre vacas corrientes y la Vache Qui Rit y cómo la lectura puede ayudarnos a alcanzar ese despertar al que se hace alusión en la obra. En grupos, propondría que los alumnos/as investigasen y presentasen al resto de sus compañeros/as algunos trabajos relacionados con:  La cultura y el maltrato animal.  Los Maquis: rebeldes perseguidos que se escondían en las montañas.  ¿Qué faltaba en el palacio de Versalles?  Códigos de comunicación distintos al lenguaje oral.  Importancia del aburrimiento para la floración de la creatividad. El libro tiene un final abierto, ya que Mo solo ha redactado su vida hasta su llegada al convento y ahora se dedicará a retocar y mejorar lo que ha escrito. Podría proponer alguna actividad de escritura creativa pidiendo a los alumnos que corrigiesen, completasen o se inventasen alguna anécdota a mayores durante la vida de Mo.

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