Hibridación y cognición neandertalmente

Hibridación y cognición neandertalmente

  • ISBN: 9788416198177
  • Título original: Hibridación y cognición neandertalmente
  • Año de publicación: 2014

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Sinopsis y resumen Hibridación y cognición neandertalmente

El Homo Heidelbergensis fue una especie humana que apareció sobre la Tierra hace más de 600.000 años y permaneció en ella hasta hace 250.000 años, en la edad Ioniense, a mediados de la época del Pleistoceno Medio. Eran homínidos altos de 1,80 m de altura, muy fuertes que podrían llegar a los 100-105 kilos de peso con cráneos de hasta 1350 cm3, muy aplanados, con mandíbulas salientes y con gran abertura nasal, adaptadas al frío. Aparecieron sus fósiles en Mauer, cerca de Heidelberg en Alemania y de ahí su nombre. Es el antepasado directo del Homo de Neandertal en Europa. También se encontraron fósiles de esta especie en Steinheim (Alemania), Swascombe (Inglaterra) y en la Sima de los Huesos ubicada en la sierra de Atapuerca, Burgos (España). El Homo Heildelbergensis está catalogado como que existió entre el Homo Antecessor y el Homo Neanderthalensis y por eso se ha hecho una referencia a ellos para situarlos en el tiempo en que vivieron. El Homo Neanderthalensis, objeto de esta semblanza de la Historia, vivió en Europa durante el periodo 250.000 al 21.430 años a.C. y se cree, por los restos encontrados que, los últimos miembros de esta especie humana vivieron en España, en las montañas de Asturias y Cantabria, aunque también estuvieron en el Centro de la Península Ibérica, en Valencia, Málaga, Campo de Gibraltar, Portugal y finalmente en Granada, entre otros muchos lugares, desapareciendo del registro fósil hacia el año 21.430 a.C. en el sur de la Península Ibérica según el polen recogido en la cueva de La Carihuela, El Pinar(Granada). Eran individuos corpulentos, más bien bajos, ya que no superaban el 1,65 m de altura, con piernas y brazos más cortos que el hombre actual; nariz muy ancha y grande para respirar bien y aguantar mejor los fríos de las glaciaciones que sucedieron durante ese período en Europa; la boca la utilizaban como una herramienta más para trabajar las pieles y roer la madera para tallarla y hacer sus instrumentos primitivos. Eran hombres muy fuertes que, cazaban animales grandes, como los mamuts, bisontes, renos, bueyes almizcleros, rinocerontes lanudos, ciervos, osos, jabalíes e incluso lobos, llevándose de todos ellos solo las partes más nutritivas, como cabezas, extremidades, vísceras y costados y también los tendones largos y las pieles. Eran seres carroñeros, al principio, robándoles las presas a los depredadores e incluso en los periodos fríos y por la escasez de alimentos, en algunos momentos y acuciados por el hambre se comían los cadáveres de sus congéneres y también para adquirir, según sus creencias, la fuerza del fallecido y sus habilidades en la caza. Parece ser que, los neandertales tenían sentimientos, memoria cognitiva y enterraban a los muertos y también ayudaban a los heridos y discapacitados para la caza, alimentándolos y cuidando de ellos. El enterramiento de sus muertos se llevaba a cabo colocándoles en estado fetal, cortándoles la cabeza y dejándoles junto a la misma un cervatillo u otro animal pequeño para que se alimentara en su viaje al más allá. Los neandertales fabricaron elaboradas herramientas de piedra que les servían para descuartizar los animales, encender el fuego y fabricar otros objetos de uso diario, como eran las hachas de mano, raspadores, cuchillos de piedra y puntas de lanzas, entre otros. También trabajaron el hueso de los animales que cazaban, fabricando instrumentos musicales, pendientes y otros adornos personales. Los neandertales eran nómadas que, se desplazan en grupos de 20 a 30 individuos y lo hacían de un sitio para otro, dependiendo de la climatología, siguiendo a los animales y recolectando los frutos que daba la tierra en cualquier estación, aunque en ocasiones permanecían en un mismo lugar por espacios prolongados siempre que no les faltara la comida. Vivian en grutas, abrigos rocosos o simplemente al aire libre con climas de bonanza, en chozas fabricadas por ellos con pieles, palos flexibles, ramas secas en el techo y colmillos de mamuts para que sirviera de contrapeso y así evitar que fueran empujadas o levantadas por el viento. Las cuevas les serv

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