UNA CUESTIÓN PERSONAL

UNA CUESTIÓN PERSONAL

  • ISBN: 9788433931511
  • Año de publicación: 1964

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Sinopsis y resumen UNA CUESTIÓN PERSONAL

Narra la historia de Bird, profesor de inglés en un colegio preuniversitario, cuya vida da un vuelco en el momento en que se entera que su mujer ha parido a una criatura con una deformidad en la cabeza, y con un problema que lo limitará a una vida vegetativa. En ese momento, Bird comienza un viaje introspectivo que lo llevará a tomar una decisión de vida, basada en lo que ha dejado en el camino, y acompañado por Himiko, una antigua amiga de la universidad.

Novela de tintes autobiográficos, Una cuestión personal fue escrita tras el tremendo impacto que causó en Oé el nacimiento de su hijo Hikari con hidrocefalia. No obstante, la novela tiene por sí misma gran valor al presentar la prueba interior a que es sometido todo ser humano que debe decidir entre sus deseos y el camino señalado por los actos cometidos a lo largo de su vida.

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CÓMO FASTIDIAR UN MAGNÍFICO LIBRO

Psche, psche.

Voy a comenzar mi reseña indicando que esta puede contener bastantes spoilers, aunque en este caso sea un poco irrelevante. Estamos ante un libro en el que claramente lo importante no es lo que pasa (que es poco) sino el cómo pasa, el viaje de lectura del mismo. Y por tanto poco importa que se desvele o no cierto punto o cierto aspecto del argumento.

En cualquier caso me ha parecido un libro un tanto fallido. Voy a comenzar indicando lo bueno del libro y posteriormente las chapuzas que lo corroen irremediablemente en mi opinión.

Como la sinopsis indica, el libro es una descripción del viaje de Bird a través de sus demonios personales teniendo como desencadenante el nacimiento de un hijo con un serio problema de salud. Pero, como a lo largo de la narración se pone de manifiesto, el desamparo y la sensación de zozobra generados por este hecho en sí no son más que la punta del iceberg. Bird es un personaje gris, apático, introvertido cuyos demonios personales le atenazan y le afectan seriamente en todos sus aspectos vitales, desde el trabajo, a las amistades y al sexo.

Por tanto, ¿os suena a algo? Porque a mí me suena mucho, (en algunos casos más directamente, en otros menos), a mí mismo. Creo que todos poseemos nuestra pequeña colección de complejos, deseos insatisfechos, fobias, es decir inmadurez en general, que nos atenazan y nos vuelven de hecho ruines y egoístas, al menos por momentos. Y sobre todo cuando, para afrontar cualquier dificultad, (aunque sea nimia del día a día), las circunstancias nos obligan a enfrentarnos directamente con uno de ellos.

Este es uno de mis temas de reflexión personal recurrentes: cómo algo tan humano y tan reconocible como nuestras debilidades, que cualquier persona externa con un mínimo empatía puede comprender, apreciar y compartir, nos pueden llegar a convertir en seres despreciables cuyos actos no despierten ningún tipo de dicha empatía. Y esta aparente incoherencia entre un origen psicológico completamente comprensible y unos actos completamente incomprensibles es quizá uno de los mayores leit-motivs de la humanidad. (Me viene a la cabeza el libro "El lector"). Quizá esta es la mejor definición de madurez frente a inmadurez: ser capaces de saltar, (aunque sea a trompicones), por encima de nuestro Satanás particular cuando las situaciones externas así lo requieren, y el dejarse amilanar por él se convierte en una no-opción por la transcendencia que tiene en los demás.

En este aspecto, la verdad es que el libro roza la perfección con una descripción seca de múltiples aspectos de la "inmadurez" de Bird y de cómo afecta a su día a día. Desde los infantiles sueños de evasión de la realidad (dícese del viaje a África), a la incapacidad de poner la carne en el asador para terminar situaciones que no satisfacen pero que son "cómodas" (dícese de su trabajo o su matrimonio), de las traiciones que no obstante el subconsciente tiende para romper dichas situaciones (dícese de su monumental borrachera), de las esperanzas vanas de que algo ajeno arregle los problemas (dícese del hijo como solución al matrimonio), de los complejos personales del no aceptarnos como somos (dícese del salón recreativo y los complejos al desnudo), de cómo todos estos aspectos repercuten en nuestra vida sexual (dícese de la extraña relación con Himiko), y muchas cosas más.

Y todo ello además narrado con una prosa seca y áspera como un puñetazo en el hígado, que duele mucho más de lo que a priori parece. Con unas metáforas y comparaciones un tanto raras, (quizá por el mero hecho de que a un japonés no le serían raras, es decir, sencillo contraste cultural), pero absolutamente acertadas y directas al alma.

Así pues con esta descripción, ¿por qué digo que es un libro fallido y por qué lo puntúo tan bajo? Pues porque Bird está espléndido pero el resto no y mucho menos el abrupto final tipo "happy-ending made in Hollywood". Comenzaré por el final porque es que es para vomitar, como poco. Vale que muchas veces la madurez nos viene de repente cuando finalmente por cojones tenemos que enfrentarnos cara a cara a nuestro Miura personal y no hay otra que matarlo a él o que él te mate a ti. Pero lo de los dos últimos capítulos del libro, y especialmente el último, donde además Bird se suelta peroratas de sabio es de juzgado de guardia.

Y luego está la absurda ambientación de muchos de los personajes secundarios o terciarios. Es decir, el libro está planteado como una ultra-realista descripción de este gris Bird en una situación relativamente extrema pero creíble. Donde además, como ya he comentado, lo realmente extremo no es el mundo exterior a Bird sino el interior a él. Entonces, ¿a qué viene todo ese cúmulo de situaciones de "malos de culebrón" que quieren tensar aún más la situación? ¿Para qué utiliza el escritor el artificial recurso de poner personajes tan madrastra-de-Blancanieves para estresar a Bird?

Porque la verdad, ¿alguien se puede creer como posible el trato que TODO el sistema sanitario hace del pobre Bird? Vamos es que si alguien me dice que esto es lo normal en Japón, (y perdonadme la burrada que voy a decir a continuación), ahora mismo firmo para que China lo borre del mapa aprovechando la excusa de los islotes de marras. O más aún, ¿alguien se puede creer que el suegro de Bird, que conoce su episodio como alcohólico, le regale una botella de whisky para "celebrar" lo del niño? O, ¿alguien se puede creer que, por muy distante que sea la relación con su mujer, esta para sola y Bird no se acerque a verla en tres días?

Y es una pena porque todo esto resta credibilidad a la novela. De verdad yo me he encontrado en más de una ocasión exclamando "por favor, ¡vaya gilipollez!". Y además reinsisto en que era absolutamente innecesario. Como ya he dicho el problema de Bird es él mismo, no sus circunstancias exteriores. Con media vuelta argumental, el autor podría haber narrado la misma historia con un decorado mucho más normal donde su ruindad, desgraciadamente autogenerada, hubiera destacado aún más si cabe por simple contraste.

(Otro ejemplo de decorado anómalo es la extraña relación sexual con Himiko. Claro que aquí, a lo mejor es que yo soy mojigato perdido, así que no voy a opinar demasiado).

Total, que un gran ejemplo de cómo empeñarse en fastidiar una áspera e indigesta potencial maravilla.

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